junio geminiano

El desdoblamiento, la dualidad comunicativa de géminis, vuelos con el signo aéreo, así como la entrada al verano, la fiesta de San Juan, el fuego y el agua que purifican en la noche más corta del año (para nuestra mitad del mundo).

Incluso ha habido un eclipse lunar en sagitario, en aire círculo rojo de luna llena que se torna nueva por unas horas (cinco y pico, que no son pocas). El sol también ha estado agitado con sus propias tormentas solares, y mucha ha sido la gente que se ha ido a la playa hace un par de fines de semana con altísimos niveles de rayos UVA traspasando su piel y su conocimiento.

No soy astróloga, ni tampoco sabia de estos procesos cósmicos, pero se notan, se saben; las cosas están cambiando. Todo se mueve, empiezan las alineaciones, hay puertas que se abren, hay limpiezas profundas obligadas, hay espejos en los que uno ve sus miedos y sus heridas no cicatrizadas; también se topa con lo Bello, ve sus dones y la responsabilidades que implican para con el mundo. No siempre son procesos gratos ni mucho menos fáciles.

En este mes he cumplido años. Ocurre que, por una de esas reglas matemáticas que se me escapan, este año si uno suma los años que cumple a las dos últimas cifras del año en que nació, esa cifra siempre suma 111. Siempre. Pruébalo, con tus cifras, con las de tu pareja, con las del ídolo de tu juventud. La única excepción son los que nacieron después del 2000, que suman 11, por ejemplo un niño que nació en 2007 cumpliría hoy 4 años, 7+4= 11; y en el otro extremo mi abuela, por ejemplo, que nació en 1924 cumple 87, 24+87=111, y todo el mundo suele caer entre esos dos ejemplos.

Curioso, ¿no? Pues no suelo creer en las casualidades, y el once o ciento once me suena a especial.

Al repasar mayo, mes de tauro, me dejé llevar por los acontecimientos externos, con el 15-M sacudiendo el anodino, deprimente y pegajosillo panorama político actual. Este mes también ha tenido sus marcas especiales, la sensación de acercamiento al final de una era política (debate del estado de la nación, que aunque no se siga estar está), el principio del cataclismo del Euro y su intento de rescate (esa es mi intuición y la de más de un analista), los pepinos y no pepinos sino brotes de soja contaminados por una bacteria surgida del abuso de los antibióticos más agresivos (“lucha en contra y sólo conseguirás alimentar más al monstruo” citando de memoria a Erkhart Tolle) y la continuación de los que moviéndolo todo desde fuera del sistema, intentan cambiarlo como los “indignados”, “democracia real ya”, y otras plataformas del estilo que seguro que no conozco porque no estoy en twitter ni en facebook como para seguirlas. Sacudidas múltiples, aunque no sean terremotos de placas físicas, sí lo son a otros muchos niveles. Todavía quedan.

Y cumplo años, sigo haciendo mis dibujines, escritos de sentimientos, y colgándolos en un blog que intento mantener vivo pese al poco tiempo libre que tengo. Qué remedio, soy géminis, llevo la comunicación escrita en mi signo solar, y vuelo con las ideas y los mensajes que intento lanzar con tino. Me siento a veces lenta en mis asimilaciones (mercurio en tauro), pero estoy en ello, sigo intentando comprender mi mundo, el que sale en las tintas y colores antes de que yo lo entienda (una vez hecho siempre me sorprende el resultado).

Sigo intentando comprender lo que del mundo externo me hace vibrar de un modo especial y el por qué de esa resonancia. Sigo intentando mirar a mis monstruos de frente y no achacar pajas a ojos ajenos cuando tengo vigas en el propio, pero no es fácil. Sigo intentando ser misericorde con mis defectos, quererlos una poca , sigo intentando ver mis bellezas sin ponerles excusas por existir.

Para este mes me salió un collage con una actriz joven, de esas que hemos visto crecer película a película desde que era una niña (ésta es Clara Lago, aunque es casualidad) y ahora es una mujer atractiva y con fuerza. Magnética, mujer, no niña. Yo también quiero ser más mujer, pisar fuerte, tener un centro de gravedad consolidado, y desde dentro, ser atractiva – soltar a la niña-rosa-roja que me angustia con vasos de agua en los que se ahoga, y llora sin lágrimas en sus ratos libres cuando a veces me acuerdo de mirarla de reojo – .

Ser sin que otras fuerzas externas me debiliten o desorienten, sin que otros planetas terrenales me hagan perder la dirección que me toca seguir. No sé hacia dónde voy, pero sé que estoy en ello y, por experiencia, que la intuición me guía en cuanto hay bifurcaciones.

Por ahora seguimos con el discernimiento interno, nos miramos mientras limpiamos espejos y sumamos los ciento once.

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2 thoughts on “junio geminiano

  1. Nunca he creído en el zodiaco, ni en los influjos de los astros, realmente creo en pocas cosas, no ya en lo intangible, sino hasta en el ser humano, creo que somos una panda de hijoputas de cuidado, de listillos, repletos de malas artes.

    Incluso esa belleza en su fuero interno tendrá de lo que arrepentirse, a ver, es evidente que a esa gente se le debe perdonar todo, si la naturaleza la hizo tan bella quienes somos nosotros para discutir nada.

    Quizá sea porque yo soy el mayor cabronazo, el que más se tenga que arrepentir.

    Es curioso ver que tras un año la situación económica no solo no ha mejorado, sino que seguimos caminando al abismo, la gran diferencia es que eso de la democracia real, el 15M y demás parece también que se ha volatilizado, quizá decepcionantemente.

    Tú ya eres atractiva, no como ella, bueno que no lo se ni me importa, cada una en lo suyo, ella con su cuerpo, tu con tus dibujos, lo tuyo tardará más en marchitarse, de eso no hay duda alguna.

    Pero sí, nosotros nos marcamos nuestro camino, no los astros.

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    1. Pues yo creo en que de uno en uno somos más fiables que como masa, que tendemos al borreguerismo y a las malas artes, como dices.
      Es verdad que este año las cosas parecen peor que nunca,y es que nos acercamos al abismo, pero lo que decía una parte del 15M de juntarse y hacer las cosas desde comunidades pequeñas, sí veo que se vaya a conseguir, no por otra razón que por la necesidad. Y estas cosas de los movimientos van por oleadas, quién sabe con qué fuerza saldrá la siguiente si se siguen apretando tanto las tuercas y cinturones del personal.
      Gracias por los halagos, tú siempre tan encantador con mi ego de artistilla. Cierto es que una habilidad, como la del dibujo o la de un poeta, se afila y perfecciona con el tiempo, nutriéndose con las arrugas del tiempo sobre su experiencia, mientras que la belleza puramente externa está abocada desde el princpipio de su apogeo, que ocurre prontito, la verdad, a marchitar y decaer. Y sólo la belleza externa puede hacer que una persona pierda el norte, sólo la cultive a ella y se permita unos malos hábitos de trato con los demás que a la larga (o no tan larga) ya nos le los permita la vida y pague las consecuencias.
      Y termino diciéndote que sí que creo en los astros (aunque entiendo que es una opción personal), pero eso no quita que haya que seguir viviendo la vida como si fuera propia, porque de eso se trata, de hacerla propia pese al destino y sus avatares.
      (menudo rollo te acabo de soltar de contestación!)

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