El escenario

El escenario:

Los políticos; esos con ciertos privilegios, sordos y ciegos para casi todo pero que meten mucho ruido en su monólogo simplista y demagogo. Ahora bien, elijamos al que elijamos de entre los políticos, los poderes fácticos van a seguir ahí, tras su cristal blindado con espejo. La democracia no es tal cosa, pero el marketing de la política nos lo han sabido vender.

Eso sí, el fantasma del mercado financiero da mucho miedo, afecta a todos, pero los peces gordos, en su gran ansiedad por el máximo beneficio, la productividad llevada al límite, en el neoliberalismo más voraz… se están dando cuenta que son los que más conviven con el monstruo imprevisible, y más tienen en juego.

Y que ese “resto”, personas insignificantes para ellos, están cayendo en el foso, con la austeridad financiera y el paro que va para largoapretando su pescuezo, y con poco ya que perder.

Vale, es posible que yo también simplifique, y me equivoque en mi reflexión,

pero yo no pido votos, ni tampoco hago estrategias hipócritas para agarrarme al poder.

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7 thoughts on “El escenario

      1. El 25 de Noviembre, pilla lejos, pero yo espero pacientemente sin problema ¿eh? jaja. Eso si que es un detallazo.

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  1. Yo, que estoy estudiando ahora mismo análisis técnico de mercados (que a mí me da por estudiar cosas muy raras), afirmo que no depende tanto de nosotros. Sí depende de nosotros, pero no como individuos, si no como sociedad. Y depende de una re-estructuración del sistema bancario y fiscal. Si no pasamos por ahí, esto es una espiral diabólica.

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    1. Eso me suena a mis asignaturas de la facultad largamente olvidadas (economía)… y sí o cambiamos de raíz con algo gordo en varios planos simultáneos o, como dice mi padre en su nueva frase favorita, “esto va a ser llanto y crujir de dientes” por unos cuantos (bastantes) años.
      Estamos pagando el pato de la metedura de pata de muchos bancos y especuladores, que en su momento no compartieron su beneficio, pero ahora, generosamente, nos hacen compartir el peso de su deuda en pequeños cachitos más “tragables”.
      En fin…me da un poco de susto, tengo que admitir.

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