la mirada de noviembre

¿Cuánto debo mirar el horizonte           para que éste cambie?

¿Cuánto debo querer al mundo            para que éste me sonría de vuelta?

¿Cuánto tengo que esperar             a que no me importen las estadísticas?

¿Cuánto              de lo que ansío                me puede envenenar el camino?

¿Cuántos onces,               dobles unos,                 espejos de uno mismo,              tendré esperándome en los despertadores,               en el reloj de pulsera,             en el reloj de mi pareja,                en el reloj rojizo de un vehículo extraño que me desplaza en el espacio                …                 (onces) silenciándome con su dualidad perfecta?

Me miraré las manos mientras hago cosas para reconocerme entre los reflejos de lo que no soy pero deseo.

La mirada de noviembre…. Andar sobre un camino que no se ve ni se conoce.

La mirada de noviembre… trozos de un reportaje sobre Israel Galván, un bailarín español con raíces flamencas pero trasgresor en todo lo que hace, y premiado ampliamente por su trayectoria.  Mayo, mes de Tauro también fue de una fotografía suya. Ambas tienen algo tan potente que no se dejan acompañar por palabras, bastante dicen ya con el idioma corporal.

Todas las fotos tenían una fuerza, un magnetismo y una tensión que cimbraba en unas páginas estáticas que parecían cuadros.

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4 thoughts on “la mirada de noviembre

  1. Este tiene un mensaje injusto, para mí, porque la cara solo te la ves en el espejo, el resto del cuerpo, bueno, el culo no, sí, y las manos y brazos se ven grises, mientras que es evidente que la cara no, y es ese el espejo del alma ¿no? 😀

    Quizá demasiada exigencia de uno mismo, quizá las cosas buenas que tenemos no podemos verlas, pero es lo que los demás ven antes que nada, la cara, y el culo por supuesto.

    Besos.

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    1. Se puede también mirar de otro modo las fotos: no son zonas grises las de su cuerpo, sino enharinadas, vamos metidas en la faena de amasar la materia bruta de la vida, haciéndolo hasta los codos, sin miedo a mancharse, sin miedo a mostrar su cuerpo esculpido en el baile (parece casi una escultura!). No sé, a mí me encantaron esas fotos.
      “Quizá las cosas buenas que tenemos no podemos verlas” dices, cierto, yo creo que en uno mismo no, pero las vemos en los demás porque hacen de espejo de nuestras bellezas. Todo lo que sabes apreciar en otros es porque también lo tienes tú, aunque sea en parte, aunque sea en germen. Tú tienes parte de poeta, por eso sabes apreciar lo que escribe Juan, el jefe, como tú le llamas, y parte de artista plástico, porque si no ya te habrías cansado hace tiempo de mirar mis archivos con tanto cariño, querido.

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      1. Lo que más me gusta es comprobar que sobre un mismo dibujo se puedan sacar conclusiones tan distintas 😀

        Yo os admiro, aunque no os entienda mucho, os aprecio, me parecéis gente sensacional, no creo que me canse de admiraros.

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  2. Pues que sepas que te lo estás diciendo de tí mismo. Y no hace falta siempre entender, solamente permitirse ver qué pasa al leer un poema, o al ver un dibujo. Sentir, simplemente, sin tener prejuicios sobre lo que es o debe ser esa creación (los críticos muchas veces de tanto analizar las cosas, dejan de ser frescos, de sentir, y de dejar a los demás disfrutar, simplemente).

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