Llegó – cuento

Vuelvo

vuelvo y todo huele igual, como en los sueños, reconocible pero no tangible. No te acuerdas hasta que estás otra vez envuelto en él

vuelvo y huele a madera, a cuadros, a libros      y              a palabras, muchas palabras

¿Quieres que te ayude con la comida?

bueno, no sé, lo suelo hacer sola

ya, si sé que eres ya muy autónoma, pero por una vez que estás aquí

si insistes…

Busco y entre los visillos de mi niñez, entre la niña que no me permití ser porque las circunstancias y mis miedos no me dejaron, entre las puntadas de la falda que no me salvó de ser rosa tragándome mis espinas,  me encuentro algo nuevo

nuevo y aún no sé decir a qué huele

nuevo y se me escapa de cualquier definición entre mis dedos de ahora y mis escamas de lo antiguo

nuevo, como el día en que te levantas con sensación de tener polvos mágicos en los párpados sin saber por qué

Déjame que te haga las uñas

no gracias, ya me las hago yo

si no me cuesta nada

ya, lo sé, pero no hace falta

Huele y sabe desconocido, aunque me suena que me dijeron que podría aparecer un día sin previo aviso entre mi ropa vieja

Creo que lo llevo esperando tiempo, quizá hasta haya rezado por él… ¿he rezado por él? ya me haces dudar, pero igual lo esperaba en mis mejores sueños.

El sentido común se alegra al verlo, y se viste de domingos para la presentación, la esperanza está hecha un regocijo, y yo levanto una ceja, y sigo sin creerlo cierto. Pero parece que sí, que acaba de llegar soplado por mariposas e integrado por electrones que de cuántica y magia saben un rato, ha venido de otros tiempos.

Como yo, que vuelvo, he venido, me he integrado allá muy lejos, y aunque esta casa huela igual algo noto, noto algo que es nuevo.

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2 thoughts on “Llegó – cuento

  1. Quizá trae… “de las montañas flores alegres, copihues,
    avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos”

    Quizá huela a… “lo que la primavera hace con los cerezos”

    Precioso paseo por tus estancias.

    Un abrazo

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    1. Se dice que hay ciertas cosas que es mejor no mentar para no darle envidia a los duendes (o a los dioses) y que te lo vayan a quitar por pecar de hybris y confianza en tu eterna suerte. Las semillas recién germinadas son delicadas, y hasta la palabra de su nombre les puede hacer daño, así que protegiéndolos, en esta entrada lo dejo abierto a la imaginación de cada cual. Pero encajan y mucho, claro, esas cestas silvestres de besos y a las bellas palomitas rosas y blancas de los cerezos, ciruelos, almendros en flor- es la promesa de una primavera que se acerca pese al frío del momento.
      Gracias de nuevo Juan.

      Me gusta

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