el bufón

Oficialmente, el bufón de la corte ya no existe. Hoy en la Corte de sus señorías los políticos, el equivalente a la nobleza de aquel entonces, se reproduce un verdadero circo (o gallinero en algunas sesiones), pero no hay figura de bufón. Ni que decir tiene que el presidente, primer ministro o quien sea a la cabeza, rechazaría de lleno un personaje deforme, enano, o simplemente diferente, haciendo ironías para reírse de cómo están las cosas, andando siempre pegadito a su chaqueta. Yo creo que es una pena.

El humor, la risa – así como la creatividad, el ingenio- en las altas esferas públicas se está perdiendo, o por lo menos no nos lo dejan ver los medios. Hay humoristas, claro está, pero se mantienen en otro plano, nunca se mezclan; los políticos tratan temas demasiado serios como para querer escuchar una ironía o chiste del asunto. Sin embargo todo chiste o ironía contiene una visión diferente, interesante y valiosa en sí misma. Se puede aprender mucho de lo que nos enseña el humor, eso sí, si se quiere, claro.

Leyendo las noticias, o viendo el telediario en la tele, parece como si el papel del humor no fuese necesario. La risa no es necesaria ni se promulga en tiempos de crisis, “sería una hilaridad, una irrespetuosidad reírse con el clima actual” seguro que muchos piensan. (Esto me recuerda a la discusión de si Jesús se reía en el Nombre de la rosa, de Humberto Ecco, sí, algo de medieval en su lado de herejía tiene el asunto).

La risa de verdad pasa por la premisa de que uno es capaz de reírse de uno mismo, por eso es tan sana. Uno se relativiza, ya no hay soberbia o victimismo como efecto rebote de una baja autoestima. Está la sana humildad y la flexibilidad, ese dejarse llevar por otra forma de ver las cosas, de replanteárselo para que no te afecte tanto y puedas reírte al compás.

La capacidad de reírse de verdad es un poder muy grande, porque implica la falta de miedo, y es a través del miedo por donde los poderes fácticos nos tienen pillados. Si puedes reírte de todo, empezando claro por ti mismo, eres de una fortaleza increíble, todo te resbala, puedes con todo, y a la vez te sientes parte de ese Todo tan hermoso, por qué no, con la sonrisa interna que da la aceptación.

A lo mejor el humor ablanda y enternece porque sabe romper lo obsoleto y rígido, abrir puertas, dejar que se ventilen las estancias, cerrar grietas del pasado, y sonreír para que tú sonrías de vuelta. ¿O no os ha ocurrido que cuando ya te puedes reír de un tema espinoso y doloroso del pasado es como si ya lo hubieses superado, como si pudieses pasar página? ¡Qué bien sientan las carcajadas a pleno pulmón, cansarse y respirar con todo el cuerpo!

¿Y si nos faltase traspasar el límite de lo correcto o impuesto en lo externo y asumido en lo interno?, ¿y si decidiésemos, como el que decide cambiar un hábito arraigado pero nocivo, pasar a la alegría y empezar a vibrar en esa sintonía? Cada vez tengo más claro que eso es lo que busco porque lo necesito, aunque me lleve toda la vida.

Creo que, dada la situación actual, tenemos que empezar a disfrutar de la vida en una sintonía menos material pero más cálida, arraigada en el amor y respeto a ese todo del que somos una parte necesaria. ¡Dejémonos llevar por la música del cambio hacia la unidad!

Propongo una tarea difícil pero no imposible: hacerse con un Pepito Grillo que muestre la verdad sin complejos, sin pelos en la lengua, pero con la humanidad de alguien que ha sufrido, que sabe lo que es el dolor (como era la figura del bufón, no la del payaso que tiene una connotación de máscara opaca y siniestra, incluso). O que escuchemos al niño interior, que es otra versión quizá menos elaborada del mismo pero también muy sanadora, quizá la primera fase del proceso. Pero ojo, no el Pepito Grillo de corte judeo-cristiano de la culpa, que está muy visto, es pegajoso y ya no vale en su dualismo de bueno/malo, correcto/incorrecto y del pecado original tan tóxico (¿cómo narices puede un ser de luz que es un recién nacido llevar consigo el pecado original de toda una civilización..? ¡No me lo creo!).

Quizá me meta en camisa de once baras hablando de este asunto, pero creo que el humor se está perdiendo. Y es una pena.

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6 thoughts on “el bufón

  1. Totalmente de acuerdo. Y no solo en la política. Ya en las reuniones se cuentan pocos chistes. Yo recuerdo cuando era mas joven que siempre nos reíamos a carcajadas con algún amigo que dominaba el arte del chiste. Una pena.

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  2. En lo que a mí respecta decir que me tomo la vida con mucho mucho humor, estoy muy de acuerdo, es importante, pero la entrada esta dice mucho más, cosas bastante acertadas, lo del bufón de la corte por ejemplo, no sé si has visto “Los Tudor”, bien, hay un momento, cuando pierde a su verdadera y querida esposa Juana (Jane), que el Rey Enrique se recluye en sus aposentos y su única compañía es su bufón, esto, sucedió realmente, ese bufón de hecho era el único que le decía la verdad en toda la corte, que le hablaba claro, aparte de hacerle reir, usando la ironía y con la coraza que te proporciona que en un momento dado todo lo que digas debe tomarse a broma consiguió lo que nadie, hacerle ver de vez en cuando la realidad de las cosas.

    Puede parecer una figura fuera de lugar hoy en día, pero si hay alguien que podría hacer de pepito grillo a los gobernantes sería precisamente un bufón.

    Cuídate mozo/a, un saludo.

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    1. Me temo que la serie de Los Tudor se me escapó en su gran mayoría por el horario (soy una moza que en aquel momento cuando la echaron tenía un bebé al que dormir) aunque algún trocito de capítulo sí que pude ver y la ambientación y el casting me parecieron super acertados. Sí, justo eso que tú dices, tener a alguien que diga la verdad sin azucarar ni pretender adular, pero con toque de humor, me parece necesarísimo para los que ostentan poder. Lo que ocurre es que los políticos hoy en día son demasiado soberbios y “dueños de la verdad” como para aceptar a alguien así cerquita suyo.
      Un beso, Dessjuest, y gracias por dejarte caer por aquí!

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  3. me gusta tu reflexión sobre el bufón y el humor… hace falta más capacidad para reírse de uno mismo, en todos los aspectos y areas de la vida…

    si te ríes de ti mismo, sabes que tienes la clave para aceptar tus propios errores con alegría y sin decepciones… yo aspiraría a tener un pequeño bufón en mi interior que hiciera tal cosa en aquellos momentos en los cuales me creo patético, errado.. o simplemente desilusionado

    y respecto al resto del mundo, políticos y demás… lo veo difícil… pero…
    ¿donde hay que firmar para la creación del Pepito Grillo que apuntas?
    yo firmo seguro 🙂

    besos!

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    1. Me alegro que te guste y que me lo dejes por aquí en comentario. Es difícil lo del bufón interno, soy a la primera que le cuesta horrores el tema de reirse de sí misma en la situación en caliente, pero sé que me haría mucho bien…n Lo de los político tendremos que ser los que, con perseverancia, les digamos sus errores de enfoque, les guste o no, les haga gracia y se rían o no. Eso ya no sería nuestro problema, pero sí, propongo proponerlo a las cortes y firmar!! aunque suene anacrónico, hay cosas del pasado que merecen ser recuperadas porque tienen todo su sentido.
      Besos de vuelta

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