de tatuajes y gruñidos

Sentada en una tienda me pruebo una sandalia. Mis ojos se van irremediablemente al tatuaje de un pie cercano al mío; el demonio me devuelve la mirada con sus cuernos rojos y sonrisa maliciosa y oscura desde el empeine que lo cobija. Pertenece a una chica tatuada por todos lados que se prueba un zapato como yo. Por supuesto el que ha escogido es negro y deja ver el ser infernal tatuado.

Grrrrrrrrrrrrrr        Gruñido cual tortazo desde su pie al mío.

Dos gemelas me miran desafiantes desde su cartel, en mi espera del autobús, vendiendo ropa cara con su pose de sugerencias lésbicas y su actitud retante, Agatha c’est moi.

Grrrhhhh     Gruñen suave y silenciosamente.

Y yo, que vuelvo a mis orígenes de urbanita, ando en medio de esta ciudad desenfrenada, llena de gente, de tiendas, de ropa, de consumismo, vale, no tan fuerte como otras veces porque la crisis lo ha mitigado a capones, pero de consumismo ardiente alimentado por las ansias de parecer ser otra cosa.

Grrrrrrrr

Veo cuerpos y miradas, todo apretado en pocos metros cuadrados de una acera abarrotada. Veo cojeras, ojeras, ojos sin lágrimas que lloran, ojos que no miran más arriba del tercer adoquín de delante de su huella. Veo soledades compartidas y sin compartir, veo efervescencias juveniles y algunos enamorados dejándose llevar por su nube a ras del suelo tropezándose sin importarles con otros viandantes. Alguna mamá con su bebé que grita y moquea angustiado (en realidad no es el único que quisiera hacer lo mismo, aunque sólo a él se le permite), “claro, pienso, demostración de la población en crecimiento”.

Gruño, gruño. El anverso de la mancha de tinta marrón de hace tiempo me pincha de vuelta, el perro chino con su morro torcido y su mal agüero me miran a los ojos.

Gggrrrrrrrrrrrrrrrrrr!!!

Gruño porque la ciudad me gruñe. Gruño porque no entiendo el trato recibido y no sé de qué lado ponerme para que mi perfil y el de mis circunstancias caigan bien. Gruño porque reconozco en el trato recibido veneno conocido, y aunque ya no culpe de ello y vea más allá, tengo claro que no lo quiero ni para mí ni para la pitufa que cuido hasta que vuele.

Y me pregunto, al dejar de gruñir un rato, qué lleva a una chica joven a tatuarse una camiseta de caras rabiosas, grecas raras, palabras en otro idioma y detalles de todas clases en actitud horror vacui, a parte de un diablo en el empeine del pie izquierdo, en la piel. Tatuajes que para que luzcan como es debido se tiene que hacer repasar cada tres años porque el cuerpo, desde debajo, suele tener la incomprensible costumbre de ir absorbiendo, diluyendo las capas de colores intentando limpiar el metal que aquellos contienen, sin saber dónde ponerlo para que haga menos daño.

Supongo que hay muchas formas de envenenamiento más o menos constante, rápido para quitarse fuerza o contrarrestar problemas mayores. Supongo que hay muchas formas de intentar aprender de esos venenos, o de recordarse aquello que uno juró un día que no debía olvidar nunca para no volver a caer.

Grrrrrrrr,     me      gruñe       el    perro    .  .    . 

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12 thoughts on “de tatuajes y gruñidos

    1. Yo también pensé en que el empeine con todos los huesecitos finos cruzando, debía ser dolorosísimo. Pero es que de verdad que el demonio, desde ese sitio tan curioso, me saludó antes que la persona que lo porteaba, y me impactó, claro.
      Gracias por tu comentario, un saludo de vuelta!

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  1. comparto plenamente el rugido de tu sensibilidad…
    advierto que consigues dibujar una sonrisa (de humor y de asombro) en mi rostro
    y añado mi propio rugido, al observar el trazo de tus recuerdos (vaya con el demonio… espero no encontrármelo ni en empeines, ni en sueños…)

    besos!!

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  2. “…Veo cuerpos y miradas, todo apretado en pocos metros… Veo cojeras, ojeras, ojos sin lágrimas que lloran… Veo soledades compartidas y sin compartir… algunos enamorados dejándose llevar…

    …y no sé de qué lado ponerme para que mi perfil y el de mis circunstancias caigan bien. Gruño…”

    Siento haber descosido tus palabras para tejer después con ellas esta cinta oscura. Pero ese color, ahí enraizado, me ha reclamado poderosamente, me ha provocado unas incontenibles ganas de llorar… veo en estos instantes tanta tristeza.

    “…novedad de hoy y ruina de pasado mañana, enterrada y resucitada cada día,
    convivida en calles, plazas, autobuses, taxis, cines, teatros, bares, hoteles, palomares, catacumbas,
    la ciudad enorme que cabe en un cuarto de tres metros cuadrados inacabable como una galaxia,
    la ciudad que nos sueña a todos y que todos hacemos y deshacemos y rehacemos mientras soñamos,
    la ciudad que todos soñamos y que cambia sin cesar mientras la soñamos,
    la ciudad que despierta cada cien años y se mira en el espejo de una palabra y no se reconoce y otra vez se echa a dormir…” (OP)

    Prefiero tus flores alegres de aire, tus mariposas alegres de aire, tus colores alegres de aire. Los prefiero… pero hoy tocaba tinta de barro. Quizá mañana vuelva el aire.

    Un beso

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    1. Curiosos los versos de Octavio Paz (OP es él, no?), lo del sueño y la vigilia entremezclada, las distancias inmensas y diminutas, pero siempre apretadas, todo eso me es tan familiar cuando estoy aquí… Es la vorágine, la confusión, no sé… en mi caso me encuentro un poco empantanada, y a la vez especialmente sensible a los símbolos que me acuchillan sin saberlo, porque los atraigo en mi estado. No sé cómo explicarlo, pero los aires no están siendo limpios y generosos conmigo últimamente. No es que sea grave, son fases, pero ahora estoy en procesos más terrosos (y no fértiles, porque la tierra fértil y sus características, no te creas, me gusta, me equilibra), procesos más de catacumbas quizá…
      Un abrazo, Juan, gracias, espero no haberte hecho llorar, la verdad.

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      1. Era Octasvio Paz, es Octavio Paz. Un relato prosáico casi perdido entre sus increíbles versos, Hablo de la ciudad. Una fotografía surrealista, desde dentro hacia afuera, o quizá sea desde afuera hasta adentro… siempre hay un desde y un hasta… son el origen y el nuevo origen de una fase… un círculo.

        Me hiciste llorar, pero las lágrimas, al igual que las sonrisas, se construyen en la misma fábrica, están hechas de la misma materia.

        Un beso

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      2. Supongo que signinica dos cosas, que mi emoción al escribir estas palabras te llegó, y que fuiste lo suficientemente sensible como para percibirlas y canalizarlas en forma de lágrimas.
        De círculos, de distancias, de la vida y sus complejidades… cuánto hay de lo que escribir y pintar!
        Siento no haberte contestado con prontitud pero he estado tres días en un cursillo aislada del mundo. Un abrazo, Juan.

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  3. Juan es muy grande, queda claro, no sé por qué no puedo ver la imagen, solo las letras, supongo que será lo que has sentido al volver a la ciudad, no sé, yo creo que siendo cierto lo que pone también en un sitio grande puede uno compartir cosas, no ser tan ajeno al resto.

    Besos.

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    1. Claro que también tiene su lado positivo la ciudad! Lo único es que a mí, en aquella tarde de compras me embriagó esa parte oscura, anestesiante y a la vez acelerada que tienen en algunos aspectos…
      Por cierto, prueba a ver si puedes ver ahora la imagen, yo no tengo problema, pero me preocupa que no se pueda ver…
      (Se te estarán acabando los archivos de mi blog, ya? me pregunto… siempre gusta mucho que te revisen lo que has hecho y te hagan ver algo nuevo… vamos a mí me encanta! Por cierto, no creas que se me pasó por alto aquello que dijiste de que pedirías mi custodia si se separaban mis padres, me dejó sonriendo del piropo para mi persona pero también perpleja!! supongo que el ser mamá ya no te hace sentir tanto hija…)
      Un beso, Dess, good night!

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      1. No, qué va, me queda aun para muchos días, porque cada entrada me lleva un rato, no te creas que es fácil, sobre todo las imágenes, interpretarlas y eso.

        Pero precisamente por eso no me gusta mirarlas con sueño, y ahora tengo sueño, mucho, encima no puedo irme a dormir 😀

        Ya veo la imagen, a primera vista me ha parecido un plano de una ciudad gruñendo 😀

        Lo del piropo, bueno, primero decir que soy muy de piropos, de decir “guapos y guapas” a todo el mundo, pero vaya, sí, tú me caes bien, te los mereces todos, quizá con eso lo que quise decir es que lo que me inspiras sea más cariño de ese familiar, qué se yo, rayadas mías 😀

        Buenas noches reina.

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      2. El plano de una ciudad gruñendo…. qué chula forma de describirlo!
        Me encanta que seas de piropos, de chistes, de tonterías que alegran la vida, y que te atrevas con la interpretación de mis dibujos. Me encanta que te inspire cariño familiar, porque soy muy familiar , jhajhajhajhajh
        Un beso de vuelta rey del norte!

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