la maldad del trato

Esa vida que no te prometieron,
ese asombro al ver que,
por defender tu coherencia,
se destapa y sale
la maldad del trato.

Esa necesidad de cambiarlo todo
de dentro afuera
de arriba a abajo.

Esa capacidad de hacerlo
aunque nos asegurasen lo contrario.

·

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la luna en el mar riela

Sigo dibujando lo mismo
la luna, su aura, el mar.

Sigo siendo la observadora tenaz
de lo que no se ve.

Sigo sumando cifras,
haciendo cálculos,
queriendo esgrimir metáforas
entre semáforos rojos
de matrices matemáticas
que crecen a lo ancho.

Sigo en algo
que no sé nombrar,
mientras ando,
cansada ya,
sin que la luna
ni su sombra plateada
se muevan un ápice
de su lugar.

·

cuántas

Cuánto oriente albergo dentro?
Cuántas vidas allí embriagada?
Cuánto me hace daño?

Cuántas tintas
hasta drenar mis miedos?

Cuántas
aproximándome
a la llama oscura
que empareja la luz
y centra la galaxia?

·

sin título

Dibujo de silencio:
donde la raíz no sabe lo que ocurre,
donde los pasos dejan huellas
de sombras rezagadas
y la luz no encuentra su verbo.

Sin título
y silencio,
silencio
donde acomodar el olvido mejor.

no hay abrazos

Guardar

No hay abrazos
en el no-tiempo
cuando la esfinge
sigue sin sentir
el duelo.

No hay abrazos
entre la arena del desierto
cuando el sol
es siempre invierno.

No hay abrazos
cuando no se lloró
lo suficiente,
cuando no se respetaron
los duelos (el infierno),
cuando no se quiso
ser vida
sino soplo de aire
en algo de viento.

No hay abrazos
entre tanto silencio muerto.

 

Guardar

busco

concentrado

Busco
en el tiempo perdido que no sé nombrar
en los pespuntes de mi falda deshilada, triste, vieja
en la sonrisa que se deshace transparente ante mi mirada

todo lo que me nutrió
todo lo que significó vivir
otra vida
otro entierro
de lo que no era yo
pero tenía atribuido
desde mi nacimiento

busco el destierro de los dientes afilados
de las veladuras de azules malvados
de la imposición de fronteras
entre dos mitades de amor
que se daban la mano

busco
aunque casi no crea ya en los milagros

sanar mi esquina

Venir de un dolor opaco,
apretado,
sin cerrar.

Una esquina colapsada,
dolorida,
recelosa.

Y no saber
por qué los demonios llaman,
y no saber
por qué lo cálido
a veces aplasta.

Y no saber,
pero tener claro:
que la ignición y quema de esa esquina,
‘     yo con mis miedos
‘     yo con mis entuertos,
‘     yo con esos seres
que me hicieron tanto daño
ángeles y malvados
pero de los que tengo que aprender
para soltar
e integrar en mi cuerpo,
es el método.

El corazón
‘     vibrando
‘     quemando
‘     queriendo
lo que aúlla en la cicatriz
de mis huesos,
en la salvia de una esquina
de paredes ahora blancas
que respiran
que respiran
y     se ensanchan.

sanar-mi-esquina

Guardar

Feliz Navidad, feliz limpieza ante la hoguera de un año que termina.
Muchas gracias por leer mis versos y acoger mis ilustraciones cada vez que publico una entrada nueva.

arando culpa

arando-culpas

Allanar el paisaje de la culpa,
entregarse a limpiar madejas
de barro y piedras
para tejer,
con el mimo
de un resiliente
del pecado capital
(   existir  )
con lo aprendido
en la memoria corporal,
un poncho para andar
en lo duro del invierno.

 

teorizas

teorizas mucho

Teorizas mucho

(cálculos, mediciones, teoremas garabateados

hipótesis a contrastar, conclusiones a llevar a cabo)

pero eres de materia orgánica                   y duele.