sin título

Dibujo de silencio:
donde la raíz no sabe lo que ocurre,
donde los pasos dejan huellas
de sombras rezagadas
y la luz no encuentra su verbo.

Sin título
y silencio,
silencio
donde acomodar el olvido mejor.

sentir

¿Qué ocurre cuando se siente demasiado
y no se puede existir sin estar abierta?

¿y si el despiste para lo práctico
es un obstinado imperdible en mis pasos?

¿y si ser,   sólo, no basta
para decir que eres algo
en este mundo de egos ambulantes?

¿me querrá alguien,
aunque deba rescatarme?

sentir

glaciar de fuego

glaciar de fuego

 

Un mar
un cubo.
Un glaciar queriendo ser fuego
echando raíz
en aguas heladas.

Las ganas de expansión.
El alma que se funde
sin ser vista
en un cubo
que contiene el Todo.

La protección.
La vida que gira
se abre, mira,
y empieza,
tímidamente,
a sonreír,
mientras se espera
hasta que todo
pueda ser
y sea.

Mi no entender,
mi adelantarme
mientras peleo
simplemente
por Ser,
y albergar
silencio.

Silencio.

sin mi otra mitad

Se soltó mi otra mitad.

En el silencio de la noche
en lucha
y con los pies fríos
tuve que andar.

El silencio volaba.
Por mis tobillos caían lágrimas.

vuela

 

herida

Porque a veces la vida duele,

porque a veces una se levanta herida en la dignidad

sin poder explicar qué fue lo que pasó;

entre veladuras de un sueño

con luz trampa

con gusto amargo

y mucho vacío

entre puertas que no llevan a ningún lado.

Sin poder entender por qué se arrastra esa deuda

que pagamos

en años ,    en heridas ,      en dolor.

 

herida

Echando raíz en el cuerpo,

llorando para limpiarse,

pero sabiendo que hay que levantarse

y seguir.

[Dibujo sobre papel de color

con pincel-rotulador marrón y rotuladores POSCAs]

entre ondas

entre ondas

“Tú, lo que no entiendes, es que si estoy así no es por gusto” le dijo.

Su perro asintió, y a él le surgieron las primeras flores de entendimiento. Flores blancas, de luto y algo de resquemor, por tener que soltar la guerra que lo alimentaba desde hacía tiempo.

Una onda bajo el agua se quebró.                        Y ella sintió algo de entre sus pies que se soltaba.

llamada de los huesos

Está dentro         dentro,

la llamada    o

el baile desde el hueso,

un castañeo sordo que sólo oigo yo,

el ritmo que despierta,

lo nuevo que se atropella     a sí mismo

sin ya lamento.

(       Nacido en lo ancestral,

en lo sin nombre

en el comienzo de lo eterno     )

Tirita desde el tuétano

se sacude el polvo

alza su voz aún ronca

aúlla al Universo.

Siempre estuvo allí,

hibernando

soñando

bailando

desde otra vida     (y otra cueva)

chascando en silencio

su identidad

su sitio,

su hueco

su osamenta desde la que ahora danza

desde la que yo habito

en nuevo movimiento

(sin romper este sacramental silencio)

Aúlla

aúllo

al Universo

perro

el funambulista

el funambulista

El funambulista sobre el hilo de acero

Hacia adelante, hacia atrás, hay y no hay nada. Sólo el siguiente paso y el pie que lo sostiene.

La vara de contrapeso, la irónica trasversal que cruza, la contradicción de otra recta opuesta que equilibra y salva.

El aire, el viento, la altura, el firmamento…

Estás arriba, donde otros vuelan. Estás en lo blanco.
el funambulista

Estás arriba en un abismo, pero al romperlo en tu quietud, o suave avance, podrías estarte hundiendo

hundiendo en más aire, como agua, como carne….

En donde no se ha perforado nunca antes así, sin maquinaria, sólo con tus pies prénsiles de bailarina alada (¿o es más bien sin alas?)

Figura oscura sobre fondo blanco.

Y se me antoja paradójico que mientras una parte de tí, oscura, atraviesa lo blanco, otra, blanca, se hunde en lo negro.   Porque si estás a tanta altura, también lo estás en lo profundo de otra bajura.

Te hundes en una sima negra de un océano, aquel inmenso e imperiosamente salado.

Respiras su hondura y sientes su poder en cada hueco de tu ser, porque te aprieta, te acoge, y curiosamente, no te asfixia porque siempre le perteneciste, siempre tuviste en él un aliado.

Ojos negros

y tu figura blanca colándose por el agujero aún más azabache de sus pupilas siempre dilatadas.

(y su sima)

la sima del funambulista