frío, calor

Vivirás para entenderme:
la cabeza se ilumina con frío,
el corazón arraiga con calor;
no hay iluminación
que podamos comprender del todo,
no hay misericordia
que no sepamos intuitivamente
cobijar dentro con amor.

·

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sombras de lunas viejas

Son sombras de Hécate,
la luna y sus mujeres prohibidas,
las tintas, los ángulos raros,
los monstruos áridos,
lo que quiere ser visto
aunque nos cause un terrible desagrado.

Sombras, sombras, sombras
de lunas viejas que se atragantan.

~

Hécate en la mitología helénica fue una diosa de las tierras salvajes, los partos y, en algunos lugares, la hechicería. 

leyes y quebrantos


.

Se tragó todos los colores
nos colisionó a rocas
de quebrantos y leyes
rancias, anacrónicas.
“No se puede llorar,
la sed no será saciada,
pues este es un juego serio
de tragar estruendos
y dejarse remover por dentro”
– aunque duela.

.

cuántas

Cuánto oriente albergo dentro?
Cuántas vidas allí embriagada?
Cuánto me hace daño?

Cuántas tintas
hasta drenar mis miedos?

Cuántas
aproximándome
a la llama oscura
que empareja la luz
y centra la galaxia?

·

ante lo evidente

Abraza el cautiverio,
lo errante y oriental
de su mirada,
ríndete a lo evidente de su poder
y pídele al cielo clemencia

.

cielo y tierra

Estar
entre tu cielo y mi tierra
entre la vida y un verso
entre un suspiro y el encuentro.

Morder
sin tener fuerzas,
el viento que se lleva las expectativas
mientras se gesta algo
que, espero, sea nuevo.

 

.

agosto


La canícula
el calor que se derrama solo,
la sed de lluvias
en el sur,  tierra adentro.

El horizonte
el mar como masa de agua salada
que no pregunta
que no contesta
pero acompaña
lavando en su no tiempo
las heridas del invierno.

~

Espero que estéis pasando un buen verano. Como siempre, gracias por leer.

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bailar sin sombra

No sé bailar sin sombra,
ni rizar el tiempo cuando no tengo voz,
no sé hacer otra cosa
que buscar
lo líquido en miradas ausentes
lo sólido en las palabras
que manejan mis manos.

No sé demasiadas cosas
pero sigo siendo.

~

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la montaña en anhelo

el anhelo
escurriéndose tierno entre los dedos

Si se cose con hilos fuertes,
si medran en los ojales
el aliento de un botón,
si se dejan los hilos
y muestran el orden de sus tramas

la vida
temblando desde dentro

si arrimamos al cielo las estrellas,
al aliento nuevas nubes,
a la promesa de lluvia
el beso del ozono

los traspiés
mirando desde abajo

quizá la montaña
se digne en aparecer,
quizá la fe
desmorone a la tristeza
del trono de hace años
abriendo sitio
al anhelo, a la vida

vertical
expansiva
del milagro.

 

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