miradas sin nombre

Hay miradas
que buscan beber estrellas,
hay estrellas
que buscan miradas que les digan algo.

(me he autorecetado silencio sin manchas
para dotar a mis palabras de un mayor peso)

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la maldad del trato

Esa vida que no te prometieron,
ese asombro al ver que,
por defender tu coherencia,
se destapa y sale
la maldad del trato.

Esa necesidad de cambiarlo todo
de dentro afuera
de arriba a abajo.

Esa capacidad de hacerlo
aunque nos asegurasen lo contrario.

·

frío, calor

Vivirás para entenderme:
la cabeza se ilumina con frío,
el corazón arraiga con calor;
no hay iluminación
que podamos comprender del todo,
no hay misericordia
que no sepamos intuitivamente
cobijar dentro con amor.

·

sombras de lunas viejas

Son sombras de Hécate,
la luna y sus mujeres prohibidas,
las tintas, los ángulos raros,
los monstruos áridos,
lo que quiere ser visto
aunque nos cause un terrible desagrado.

Sombras, sombras, sombras
de lunas viejas que se atragantan.

~

Hécate en la mitología helénica fue una diosa de las tierras salvajes, los partos y, en algunos lugares, la hechicería. 

leyes y quebrantos


.

Se tragó todos los colores
nos colisionó a rocas
de quebrantos y leyes
rancias, anacrónicas.
“No se puede llorar,
la sed no será saciada,
pues este es un juego serio
de tragar estruendos
y dejarse remover por dentro”
– aunque duela.

.

cuántas

Cuánto oriente albergo dentro?
Cuántas vidas allí embriagada?
Cuánto me hace daño?

Cuántas tintas
hasta drenar mis miedos?

Cuántas
aproximándome
a la llama oscura
que empareja la luz
y centra la galaxia?

·

soy herida

Herida
soy ella, sin pelo
con lo animal del desgarro lento
con la mirada sin luz
con la calma con sed
que me seca por dentro.

Soy herida
queriendo atrapar
para ahogar
y vencer
a mi miedo

( que no soy yo
aunque a veces viva dentro )

abril

Guardar

Abril
huele a primavera
y a veces también      a expectativas que duelen por dentro.

Muchas veces somos flores
demasiado ingenuas
que creen en los cambios
que vuelca la naturaleza.

Muchas veces,
cada vez
que abril llama
con su dulce nombre
a un ocaso de cristales rotos.

(Quizá si lo digo en alto
no me corte de nuevo)

su mirada gris

Su mirada gris me hacía daño
porque no tenía misericordia
porque me robaba las ganas
de pintar, escribir, llorar, expresarme
(en mi soledad pequeñita y bien llevada)
porque me robaba las ganas
de ser yo misma y trabajar mi herida.

Su mirada gris caló
a mis huesos blancos.

mirada gris