soy herida

Herida
soy ella, sin pelo
con lo animal del desgarro lento
con la mirada sin luz
con la calma con sed
que me seca por dentro.

Soy herida
queriendo atrapar
para ahogar
y vencer
a mi miedo

( que no soy yo
aunque a veces viva dentro )

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abril

Guardar

Abril
huele a primavera
y a veces también      a expectativas que duelen por dentro.

Muchas veces somos flores
demasiado ingenuas
que creen en los cambios
que vuelca la naturaleza.

Muchas veces,
cada vez
que abril llama
con su dulce nombre
a un ocaso de cristales rotos.

(Quizá si lo digo en alto
no me corte de nuevo)

su mirada gris

Su mirada gris me hacía daño
porque no tenía misericordia
porque me robaba las ganas
de pintar, escribir, llorar, expresarme
(en mi soledad pequeñita y bien llevada)
porque me robaba las ganas
de ser yo misma y trabajar mi herida.

Su mirada gris caló
a mis huesos blancos.

mirada gris

gestando el salto

Para el año nuevo…

Centrar, meditar, ser, enraizar.

Abrazar el salto que se gesta en mi interior.

Sentir el abismo que me reta

como mi mejor aliado.

Saber que mis gestos tiernos y amorosos

(  hacia mí misma,     hacia los cercanos  )

preceden siempre

y son mi mejor arma.

∼           Afilando la catana en tiempos de paz.

abrazo propio

teorizas

teorizas mucho

Teorizas mucho

(cálculos, mediciones, teoremas garabateados

hipótesis a contrastar, conclusiones a llevar a cabo)

pero eres de materia orgánica                   y duele.

vengo de…

vengo de heridas

…    …    …

de puntos de comas

echando raíz

Dibujo, suelto, y así porque sí, vuelve.           Se confirma; no está del todo pasado, soy otra vez yo.

Lo que es una curva, se torna lágrima continua,       lo que es pelo, vuelve a ser secuencia en espiral.

(    La secuencia de Fibonacci me guiña persiguiéndose a sí misma, dando un tres de resultado aúreo   )  

Y mi mano, esa que hace por debajo, esa que recibe del pasado, marca en mi sombra de carne el comienzo.

Comienzo de lo que he intentado siempre,     aceptar mi ahora,

quererme en mis cicatrices,

en mis cojeras,

en mis yagas entre pliegues de mucosas

porque me hacen ser lo que soy pero no alcanzo a comprender,

porque borran mis creencias para sentir el vacío pleno del polvo estelar callado.

Comienzo a echar raíces en mi sombra ,  en el silencio alado.

echando raíz

el funambulista

el funambulista

El funambulista sobre el hilo de acero

Hacia adelante, hacia atrás, hay y no hay nada. Sólo el siguiente paso y el pie que lo sostiene.

La vara de contrapeso, la irónica trasversal que cruza, la contradicción de otra recta opuesta que equilibra y salva.

El aire, el viento, la altura, el firmamento…

Estás arriba, donde otros vuelan. Estás en lo blanco.
el funambulista

Estás arriba en un abismo, pero al romperlo en tu quietud, o suave avance, podrías estarte hundiendo

hundiendo en más aire, como agua, como carne….

En donde no se ha perforado nunca antes así, sin maquinaria, sólo con tus pies prénsiles de bailarina alada (¿o es más bien sin alas?)

Figura oscura sobre fondo blanco.

Y se me antoja paradójico que mientras una parte de tí, oscura, atraviesa lo blanco, otra, blanca, se hunde en lo negro.   Porque si estás a tanta altura, también lo estás en lo profundo de otra bajura.

Te hundes en una sima negra de un océano, aquel inmenso e imperiosamente salado.

Respiras su hondura y sientes su poder en cada hueco de tu ser, porque te aprieta, te acoge, y curiosamente, no te asfixia porque siempre le perteneciste, siempre tuviste en él un aliado.

Ojos negros

y tu figura blanca colándose por el agujero aún más azabache de sus pupilas siempre dilatadas.

(y su sima)

la sima del funambulista